

Los accidentes con vidrio pueden ser graves. Según la norma NCh 135, las zonas de riesgo deben usar vidrios de seguridad.
El cristal laminado une dos o más láminas con interláminas de PVB bajo calor y presión, que mantienen los fragmentos adheridos en caso de rotura. Así, evita desprendimientos y actúa como barrera de protección ante impactos.




